El gobierno impone conciliación obligatoria a la UTA: ¿los colectiveros no se suman al paro de la CGT?
El Gobierno intervino con una conciliación obligatoria para la negociación del salario y paritarias de los choferes, lo que imposibilita a la UTA realizar el paro del viernes 28 de marzo
- El Gobierno impone conciliación obligatoria a la UTA, lo que impide el paro programado para el 28 de marzo.
- La conciliación obligatoria se extenderá hasta el 11 de abril, lo que podría afectar la participación de la UTA en el paro general del 10 de abril convocado por la CGT.
- La UTA está en una situación de incertidumbre respecto a su participación en el paro general debido a la intervención del Gobierno.
- Los gremios argentinos han perdido poder y organización desde la llegada del gobierno de Milei.
- A pesar de la disminución de su fuerza, los gremios siguen teniendo una base de poder político importante en Argentina.
El Gobierno llamó a conciliación obligatoria para negociar el aumento de los salarios y la paritaria de los choferes. La misma se realizará este viernes 28 de marzo, y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) tuvo que suspender el paro estipulado para el mismo día. A su vez, la participación del gremio de choferes en el paro general del 10 de abril convocado por la CGT fue puesta en duda.
En el marco de la falla de negociación entre la UTA y las empresas de colectivo (excluyendo las que integran el grupo Dota), el Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria hasta el 11 de abril, aunque luego podrá extenderse dos semanas más. Debido a que la fecha de finalización de la conciliación es posterior al día previsto para el paro general organizado por la CGT, la participación del gremio puede ser judicialmente imposible.
"Tenemos que analizar jurídicamente en qué condiciones nos deja y ver cómo sigue", respondió un alto dirigente de la UTA al medio El Destape.
De este modo, la UTA probablemente se separará de la postura de otros gremios que sí se adhirieron al paro general, como por ejemplo, los Metrodelegados, La Unión Ferroviaria y La Fraternidad. Sin embargo, esto todavía no está confirmado y la justicia deberá expedirse al respecto.
¿Fin del poder gremialista?
Los gremios argentinos en el siglo XXI se han caracterizado por tener un poder político muy grande. Son incontables las marchas, piquetes, paros y movilizaciones que han sido organizados por gremios y sindicatos. Todo gobierno de turno ha tenido que mantener buenas relaciones con ellos, al punto de que, si no las tenían, los gremios podían no brindar gobernabilidad entre los trabajadores.
Sin embargo, desde que asumió el gobierno de Milei, los gremios han perdido fuerza, organización y poder político. Hoy se ven sumidos al gobierno nacional y no cuentan con un mecanismo fuerte y legitimado para realizar las movilizaciones o paros que tanto los caracterizaron. A pesar de las fuertes declaraciones de los líderes gremialistas, las acciones que emanan son casi nulas. El Gobierno ha logrado imponerse a los gremios y sindicatos, quienes carecen del poder que supieron tener desde 2003 hasta hace unos años.
Aunque el gobierno nacional se adjudique esto como una victoria, la importancia de los gremios y sindicatos en Argentina sigue siendo enorme. Por más que carezcan de fuerza de acción, la organización y estructura de ellos les otorga una base de poder político muy alta. Es una incertidumbre cuánto tiempo podrá contener el gobierno el accionar de los gremios o cómo harán estos últimos para recuperar el poder perdido. Pero lo cierto es que hoy el gobierno se autocuelga una medalla de "triunfo" por sobre el gremio de choferes de colectivo.